05/02/2024

Economía Social y Solidaria y desarrollo sostenible. Hallazgos y oportunidades para el caso argentino desde lo local

Ruth Muñoz [1]
Omar Cura [2]

Hasta hace muy poco tiempo prevaleció a nivel de los Estados Nacionales y de las principales entidades de gobernanza global un déficit de atención a las potencialidades de la economía social y solidaria (ESS) para la consecución de la Agenda 2030.

Las recientes recomendaciones de OCDE (2022) y resoluciones de la OIT (2022) y de la ONU (2023) representan, al respecto, un apoyo a los esfuerzos de la ESS por lograr reconocimiento e incidencia en las políticas públicas, en consistencia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Luego de un breve panorama nacional, reflexionaremos entorno a las oportunidades que esto representa, en especial, para los municipios comprometidos con la ESS.

Situación argentina. Necesidad de mayor consideración, consistencia e integración de lo local en materia de ESS

En el marco de lo establecido por la Agenda 2030, hasta 2023, nuestro país cumplimentaba con la adopción, priorización y adaptación de las metas definidas en el plano global para la los 17 ODS, a partir de 121 metas priorizadas, siendo la ESS considerada en los ODS 1, 5, 8, 9 y 10.

Desde 2017, el organismo responsable de su coordinación a nivel interministerial e intersectorial, así como del acompañamiento técnico de las jurisdicciones subnacionales, es el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales (CNCPS) de donde emanan la “estrategia nacional” (CNCPS, 2021), los “Informe País” (IP), el “Informe Voluntario Nacional” (IVN) y la coordinación de los “Informes Voluntarios Locales” (IVL).

A partir del análisis de estos documentos, advertimos tres cuestiones que estructuran la relación ODS-ESS en Argentina: las participaciones de la ESS para el logro de los ODS se limitan a escasas intervenciones nacionales; inconsistencias en la identificación y alcance de las intervenciones de la ESS en relación a las metas ODS entre los distintos documentos[3]; falta de precisión al utilizar diversas expresiones para referir a la ESS[4], con intervenciones que no la consideran, cuando sus objetivos, destinatarios e instrumentos resultan afines al campo. Este panorama da cuenta del desconocimiento de las resoluciones y recomendaciones internacionales y de algunos de los potenciales beneficios de las mismas.

Por otro lado, no es posible componer una mirada de conjunto del avance logrado en las metas a nivel federal, ya que el IVN no expone (en ningún esquema de agregación) lo realizado desde las jurisdicciones subnacionales a partir de los IVL, a lo que se suma un alcance acotado de éstos ya que, de los más de 2.200 municipios existentes, a 2023 se habían firmado convenios sólo con 55 municipios.

A su vez, a partir de algunos de los IVL se observó que incluso en jurisdicciones con normativas y políticas de promoción de la ESS, éstas no resultan integradas en las estrategias de ODS (IVL de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Laprida) o lo hacen parcialmente (en Villa María encontramos una sola intervención de la ESS al ODS8, cuyo presupuesto asignado asciende al 0,3 % de los fondos asociados a intervenciones ODS).

Enfatizamos sobre la necesidad de mejorar la institucionalidad de las intervenciones de promoción de la ESS en relación con los ODS a nivel municipal, no sólo por lo dificultoso que resultará fortalecer dichos procesos en las condiciones adversas que imprime el nuevo gobierno nacional[5], sino también porque ese es el nivel donde registramos más cantidad de políticas específicas. En Muñoz (2022) las relevamos en el Conurbano Bonaerense, la región más poblada del país, e identificamos que 14 de los 24 municipios que lo conforman implementaban 121 políticas en el período 2015-2019, de las cuales 80 eran estrictamente municipales. El relevamiento de 2020-2023[6] muestra un incremento (ya que de 14 pasaron a ser 18 los municipios comprometidos con la promoción de la ESS), con el hallazgo de políticas hacia el cumplimiento de los ODS que no consideran la ESS y políticas de ESS que no se referencian con ODS. Estas fueron algunas de las cuestiones que tematizamos en la Primera Ronda de Gestores Locales de políticas de Economía Popular, Social, Solidaria y Comunitaria que organizamos junto con la Red de Municipios Cooperativos.

Imagen 1: Primera Ronda de Gestores Locales de políticas de Economía Popular, Social, Solidaria y Comunitaria

Crédito: Equipo ENTRAMAR, 22 de noviembre de 2023, campus UNGS, Los Polvorines, Argentina.

Un marco común con condiciones de posibilidad para una mejor institucionalidad desde lo local

En contextos como el argentino con escasa institucionalización, alta fragmentación de las prácticas populares, sociales y solidarias y falta de consenso sobre las denominaciones y perímetro del campo[7], las recientes herramientas internacionales proveen un marco de referencia común desde el cual reconocerse y producir construcciones político-institucionales, socioeconómicas, culturales y educativas. Se trata de un insumo indispensable para lograr una mayor precisión en las definiciones de principios, instituciones y prácticas de la ESS en pos de su asociación con la Agenda 2030.

Además, valoramos el acento en la intervención de los Estados para el desarrollo del campo de la ESS y en la equidad en el acceso a derechos y servicios en relación a las empresas convencionales (OIT, 2022). A su vez, para una región con países altamente endeudados, también resulta prometedor que la resolución de Naciones Unidas no se haya acotado a sus Estados miembros, al alentar a instituciones financieras multilaterales, internacionales y regionales y a bancos de desarrollo a trabajar conjuntamente para potenciar la ESS.

En un plano más técnico, tanto la invisibilzación estadística como las inexistentes evaluaciones de programas y políticas, resaltan la relevancia de la recomendación afín de la OCDE en especial para consolidar el rol y las capacidades de las administraciones locales en el alcance de los ODS a través de la ESS. En un entramado aún no significativo en relación con el universo de provincias y municipios que componen la Argentina, encontramos un eje donde focalizar futuras acciones de sensibilización y apropiación del marco analizado.

En suma, entendemos que el nuevo andamiaje institucional representa condiciones de posibilidad para la efectiva convergencia de la ESS y la Agenda 2030, a partir de una creciente integración de esfuerzos en el plano territorial si se logra trascender los anclajes que, principal y respectivamente, tienen ambos campos en las esferas local y sistémico-global.

Referencias

 

[1] Investigadora docente de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS). Economista, Magister en Economía Social y Doctora en Ciencias Sociales: rmunoz@campus.ungs.edu.ar

[2] Investigador docente de la Universidad Nacional de Luján y Auditor de campo de la Auditoría General de la Nación. Economista, Geógrafo y Magister en Auditoría Gubernamental: ecura@agn.gov.ar

[3] Más allá de diferencias identificadas entre los propios instrumentos de seguimiento (IP2023 e IVN2022), subyace una limitación de su alcance a los ODS1, 2, 5 y 10, sin referencia alguna a los avances en los ODS8 y 9 originalmente considerados en la estrategia nacional y se agrega el ODS2.

[4] En la estrategia nacional, por ejemplo, “ESS” se utiliza 3 veces, seguida de “economía popular y solidaria” en 4 oportunidades y “economía popular, social y solidaria” en 5, siendo las expresiones más utilizadas las de “economía social” (49), “economía social y popular” (38) y “economía popular” (13), a veces hasta se agregan a alguna de ellas a las cooperativas u otras de las entidades que son ya constitutivas de la ESS.

[5] En términos del presidente: “no vamos a adherir a la Agenda 2030, nosotros no adherimos al marxismo cultural, nosotros no adherimos a la decadencia” (Milei, 2023: 1:49:46).

[6] En el marco del proyecto de investigación “Políticas de economía popular, social, solidaria y/o comunitaria en los municipios del Conurbano Bonaerense. Sujetos, mercados, finanzas, tecnologías” (UNGS).

[7] Situación que excede los documentos analizados y caracteriza al campo con “imprecisiones, laxitudes y tergiversaciones, no sólo entre los discursos del activismo y en las políticas públicas, sino también a nivel académico” (Muñoz, 2022:57).

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