12/12/2025

Los cambios del cooperativismo en Iberoamérica: dos años internacionales y un mismo objetivo

por Inmaculada Buendía Martínez
Universidad de Castilla-La Mancha y OIBESCOOP, España
Coordinadora del boletín especial del OIBESCOOP sobre el Año Internacional de las Cooperativas 2025
Contacto: inmaculada.buendia@uclm.es

La declaración del Año Internacional de las Cooperativas (AIC) en 2012 supuso un impulso fundamental al reconocimiento del cooperativismo como un actor económico y social de vital importancia en todos los países. Las diferentes actividades desarrolladas generaron una mayor visibilidad consolidando al movimiento cooperativo como una organización fundamental en el desarrollo económico-social y poniendo en la agenda de los poderes públicos la necesidad de políticas públicas para su expansión. La celebración en el 2025 del segundo AIC retoma el legado generado por el primero, pero con una mirada puesta en el desarrollo sostenible, justicia social y a los retos globales.

La declaración de dos AIC en poco más de una década reconoce, sin lugar a duda, el papel fundamental que el cooperativismo ha desempeñado en las diferentes crisis económicas, sociales y ambientales producidas entre 2012-2025. En el caso concreto de Iberoamérica, se ha avanzado considerablemente en su reconocimiento como actor clave en el desarrollo productivo y transformación económica regional con cambios sustanciales de los marcos legales y de la estructura institucional para fomentar su desarrollo y consolidar la posición del movimiento cooperativo en los diferentes países.

A pesar de la relevancia de los avances, las trayectorias siguen siendo heterogéneas. Este boletín evidencia esa disparidad al examinar las luces y sombras del movimiento cooperativo tanto a nivel regional como nacional. Desde la mirada regional, Paula Arzadun destaca la consolidación del cooperativismo en las Américas, marcada por progresos en políticas públicas, marcos normativos y formas asociativas innovadoras que han reforzado su legitimidad y su impacto territorial. Sin embargo, este fortalecimiento convive con desafíos persistentes en financiamiento, gobernanza, inclusión y digitalización.

Entrando en el análisis nacional, Argentina muestra evoluciones divergentes según el sector considerado. Por un lado, Rodrigo Fernández y Montserrat Miño analizan el desarrollo de la intermediación solidaria como alternativa a los desafíos de comercialización de las unidades productivas convirtiéndose en un factor clave en la articulación de los territorios. Por otro lado, Verónica Lilian Montes y Leandro Ariel Iglesias análisis las transformaciones cooperativismo financiero donde la regulación no apropiada ha tenido un efecto nefasto sobre el sector.

Los efectos negativos de las políticas públicas sobre el sector cooperativo también constituyen un foco de análisis en los casos de México y Venezuela. Juan José Rojas examina el marco legal e institucional del cooperativismo mexicano, evidenciando un retroceso significativo en los últimos años que permite caracterizar la política pública en este ámbito como marginal. Por su parte, Oscar Bastidas analiza el movimiento cooperativo venezolano, profundamente condicionado por intereses políticos que lo han llevado a una situación de casi completa desaparición.

En una posición intermedia de desarrollo se encuentra Colombia. Miguel Ángel Alarcón estudia los ciclos del sector cooperativo mostrando una notable capacidad de adaptación. A pesar de la reducción del número de entidades, las cooperativas mantuvieron su liderazgo en la generación de valor social. El análisis de Fabian Enrique Salazar nos muestra la dinámica evolutiva del cooperativismo desde una perspectiva interorganizacional, intrarregional y intersectorial: las cooperativas son la organización minoritaria dentro del conjunto de la Economía Social y Solidaria, su dinámica territorial es desigual y el sector de crédito es el que mayor dinamismo presenta. Por último, Darío Castillo nos presenta la evolución normativa del sector con notables avances técnicos lo que denota un aumento de su importancia en la agenda estatal.

Por último, sobresalen dos casos en los que los movimientos cooperativos han mostrado una evolución especialmente favorable. El primero, presentado por Ramón Borjabad, examina la creciente producción normativa aplicada a las cooperativas agrarias con sección de crédito en España, orientada a modernizar su funcionamiento, profesionalizar su gestión y reforzar los mecanismos de control, con el fin de fortalecer su estabilidad financiera y su contribución al desarrollo rural. El segundo caso, el paraguayo, se aborda desde una doble perspectiva: Zulema Nacimiento analiza la trayectoria del cooperativismo como actor clave del desarrollo inclusivo del país, mientras que Leticia Carosini destaca la incorporación de la educación cooperativa en el sistema educativo y en el propio movimiento como pilar de su consolidación actual.

En síntesis, aunque el periodo entre los dos AIC ha supuesto un avance significativo en la institucionalización de las cooperativas como actores clave del desarrollo productivo y la transformación social en la región, persisten importantes desafíos para consolidar un ecosistema cooperativo sólido en cada país iberoamericano. Los próximos años serán decisivos para fortalecer al movimiento cooperativo mediante marcos normativos más eficaces, mecanismos de financiación adecuados y políticas públicas sensibles a las realidades territoriales. El reto es considerable, pero el potencial transformador del cooperativismo ofrece bases firmes para afrontarlo con éxito

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