15/01/2010

El asociativismo rural como herramienta de mejora humana y social en un ámbito hostil

Organización: Basalto Ruta 31

El asociativismo rural, bajo la herramienta de la Sociedad de Fomento Rural (una figura que en Uruguay asociable fácilmente con el sistema cooperativo), con el apoyo de una gremial activa y en un marco de políticas públicas propicio, da una nueva muestra de que es un instrumento útil para la mejora social y humana.

La Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR) ha logrado en los últimos años reflotar varias instituciones e incluso ha conseguido formar nuevas, en zonas donde no había más que campo solo, a primera vista despoblado. Basalto Ruta 31 es una de las experiencias emblemáticas del movimiento de los últimos años, que revitaliza la importancia estratégica del sistema de fomento rural. Se generó en la zona este del departamento de Salto, en pleno Basalto Superficial, parajes de suelos muy pobres, donde aún predomina la cría ovina, como alternativa productiva posible.

María Teresa de los Santos es una de las mujeres pioneras en el trabajo de fundación de dicha entidad, formada por pequeños productores familiares y asalariados rurales que en muchos casos tenían sus ganados en la calle y que han vivido invisible a las políticas del agro. La institución tiene tres años de vida y agrupa cerca de 200 personas, recientemente inauguró su sede propia.

Otro de los componentes positivos que marca la experiencia, es que la región del Basalto es «una zona históricamente abandonada y sin servicios», que no obstante, ha encontrado apoyo en la actual administración y que ve con esperanza la gestión del gobierno electo. De forma tal que, si bien insuficiente en términos globales o estructurales, dada la concentración en la propiedad de la tierra, la migración rural y la desaparición de pequeños productores, el actual gobierno ha presentado una sensibilidad particular con muchos de estos esfuerzos de asociatividad rural.

Finalmente, también es una buena práctica, tanto del emprendimiento en concreto como en el funcionamiento de la CNFR, el hecho de que María Teresa fue nombrada como consejera de CNFR: «Estamos aprendiendo participando dentro de ella, para una mujer campesina del norte del país es vital tener voz en una gremial que representa a los productores familiares del país» dijo.

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